Y como debe callarlo,
a veces,
en silencio lo grita
y a veces
se convierte en daga que le hiere.
Las nubes que viajan por el cielo
convierten en acordes musicales
el silencio y el grito.
El susurro de la brisa
frena la tormenta.
Que si. Sería hermosa.
Luces, relámpagos y abrazos
se han ido para siempre.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
jueves, 20 de diciembre de 2007
SISMOS EN CHILE
No es gracia lo que está pasando. A gente que con mucho
esfuerzo ha comprado su casa, ésta se le cae por mala
construcción. Espero que la mía sea asísmica de verdad.
Ahora les voy a contar mis experiencias en esta materia.
PASADO: Cuando niña le tenía mucho miedo a los temblo-
res; arrancaba, pero sin frutos. En todas partes estaba
temblando. Claro, si mi abuelo (QEPD) que era medio
apatriarcado, había estado en Chillán para el terremoto
de 1939 y con solo el ruido de un motor de camión
se ponía pálido y anunciaba: ¡ Temblor ! ¿ Cómo no iba
a tener miedo yo al ver tan asustado a ese fornido varón ?
PRESENTE: Mis hijos, carajetes, se ríen de mi. Dicen
que cuando eran muy niños y temblaba, ellos no se
asustaban con el temblor sino que con la voz mía que
con acento de Drácula, los llamaba a la ¡Caaaaaalma!
¡Caaaaaalma !
Ahora vivo en un sexto piso. Frente a estos movimien-
tos telúricos no tengo nada que hacer. No. Tanto como
nada, no. Como no tengo pecados, pero por si acaso,
hago un acto de contrición y espero.
Los carajetes han dado sus recomendaciones y dicen:
El que se recibió de ingeniero eléctrico: hay que tener
una lintena y una radio a pilas. El acalorado: hay que
proveerse de un bidón de agua. Y el glotón: compre-
mos cajas de galletas.
FUTURO: ¿...............?...
esfuerzo ha comprado su casa, ésta se le cae por mala
construcción. Espero que la mía sea asísmica de verdad.
Ahora les voy a contar mis experiencias en esta materia.
PASADO: Cuando niña le tenía mucho miedo a los temblo-
res; arrancaba, pero sin frutos. En todas partes estaba
temblando. Claro, si mi abuelo (QEPD) que era medio
apatriarcado, había estado en Chillán para el terremoto
de 1939 y con solo el ruido de un motor de camión
se ponía pálido y anunciaba: ¡ Temblor ! ¿ Cómo no iba
a tener miedo yo al ver tan asustado a ese fornido varón ?
PRESENTE: Mis hijos, carajetes, se ríen de mi. Dicen
que cuando eran muy niños y temblaba, ellos no se
asustaban con el temblor sino que con la voz mía que
con acento de Drácula, los llamaba a la ¡Caaaaaalma!
¡Caaaaaalma !
Ahora vivo en un sexto piso. Frente a estos movimien-
tos telúricos no tengo nada que hacer. No. Tanto como
nada, no. Como no tengo pecados, pero por si acaso,
hago un acto de contrición y espero.
Los carajetes han dado sus recomendaciones y dicen:
El que se recibió de ingeniero eléctrico: hay que tener
una lintena y una radio a pilas. El acalorado: hay que
proveerse de un bidón de agua. Y el glotón: compre-
mos cajas de galletas.
FUTURO: ¿...............?...
viernes, 9 de noviembre de 2007
Tratando de cumplir... Esfuerzo fallido.
En la hora de mis ardientes desvaríos
salta la sangre ahí en mis venas
y truenan los recuerdos de otros tiempos.
Grito por la paz de mis anhelos.
Soy un borracho que se embriaga
con la luna.
Me pierdo en los caminos de los cerros
en busca de la luz que está en la cima.
Son los bosques mis amigos
y el agua mi alimento,
Me cansa el caminar,
pero soy feliz con la endorfina.
Dirán: ¡Cuanto ha aprendido!
Si. Mucho....
salta la sangre ahí en mis venas
y truenan los recuerdos de otros tiempos.
Grito por la paz de mis anhelos.
Soy un borracho que se embriaga
con la luna.
Me pierdo en los caminos de los cerros
en busca de la luz que está en la cima.
Son los bosques mis amigos
y el agua mi alimento,
Me cansa el caminar,
pero soy feliz con la endorfina.
Dirán: ¡Cuanto ha aprendido!
Si. Mucho....
viernes, 26 de octubre de 2007
Cine
Entre otras cosas oí el comentario de Héctor
Véliz Meza respecto del libro: "Infame", y me
tincó ir a ver la película. En buena hora. Si les
gustó "Capote" basada en: "A Sangre Fría" de
Truman Capote lo entiendo. Bueno, "Infame"
es más. Excelente actuación de todos los actores
además.
Se las recomiendo.
Véliz Meza respecto del libro: "Infame", y me
tincó ir a ver la película. En buena hora. Si les
gustó "Capote" basada en: "A Sangre Fría" de
Truman Capote lo entiendo. Bueno, "Infame"
es más. Excelente actuación de todos los actores
además.
Se las recomiendo.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
PENSANDO EN DANIELA ( 6 años )
Había una vez un lobito chiquito y
juguetón que salió a pasear en una
tarde muy llena de sol. Se fue al
bosque. Le gustaba andar por esos
caminos marcados por hileras de
añosos árboles. Encontró muchas cosas
hermosas: plantas chiquitas, otras gran-
des, arbustos, enredaderas, lianas, flores
de todos colores, nidos de pajaritos que
piaban esperando su alimento, avecillas
que volaban e iban a posarse en las
copas de los árboles y varios otros ani-
malitos.
Estaba tan contento el lobito que saltaba,
corría y cantaba rondas que había apren-
dido antes. En su caminar por el bosque
pensó en buscar mariposas, pero quería
que fueran de un solo color. Se encontró
con unas blancas y les empezó a contar
de aventuras que tenía con amigos de
otros bosques, y les dijo de los sustos
que pasaba cuando venía un cazador. Me
he escondido muchas veces entre medio
de las hierbas y, también, he corrido
hasta mi casa llamando a mi mamá.
Terminado su relato y ya cansado se
recostó sobre el pasto y se durmió. En
sus sueños vió unas nubes que bajaban
desde el cielo. Extrañas en sus formas
y de brillantes colores. Su sorpresa fue
muy grande cuando en medio de sus
sueños lo rodearon duendecitos invitán-
dolo a jugar. Sintió como que se paraba
de un salto y caía sobre una nube que
parecía estar hecha de espuma. Los
duendes lo siguieron y todos se reían
al saltar sobre las nubes. Así estuvieron
largo rato. Los nuevos amigos tenían
que irse, pero prometieron volver otro
día. Pasaban las horas. Se hacía tarde
y el lobito seguía durmiendo.
De pronto empezó a sentir frío y
despertó. Se incorporó triste, porque
estaba solo y con un poco de susto,
porque había llegado la noche y no
se veía nada. Entonces decidió volver
a su casa. Cuando iba temeroso por el
camino aparecieron las mariposas blancas
que revoloteando a su alrededor lo
acompañaron hasta su destino.
juguetón que salió a pasear en una
tarde muy llena de sol. Se fue al
bosque. Le gustaba andar por esos
caminos marcados por hileras de
añosos árboles. Encontró muchas cosas
hermosas: plantas chiquitas, otras gran-
des, arbustos, enredaderas, lianas, flores
de todos colores, nidos de pajaritos que
piaban esperando su alimento, avecillas
que volaban e iban a posarse en las
copas de los árboles y varios otros ani-
malitos.
Estaba tan contento el lobito que saltaba,
corría y cantaba rondas que había apren-
dido antes. En su caminar por el bosque
pensó en buscar mariposas, pero quería
que fueran de un solo color. Se encontró
con unas blancas y les empezó a contar
de aventuras que tenía con amigos de
otros bosques, y les dijo de los sustos
que pasaba cuando venía un cazador. Me
he escondido muchas veces entre medio
de las hierbas y, también, he corrido
hasta mi casa llamando a mi mamá.
Terminado su relato y ya cansado se
recostó sobre el pasto y se durmió. En
sus sueños vió unas nubes que bajaban
desde el cielo. Extrañas en sus formas
y de brillantes colores. Su sorpresa fue
muy grande cuando en medio de sus
sueños lo rodearon duendecitos invitán-
dolo a jugar. Sintió como que se paraba
de un salto y caía sobre una nube que
parecía estar hecha de espuma. Los
duendes lo siguieron y todos se reían
al saltar sobre las nubes. Así estuvieron
largo rato. Los nuevos amigos tenían
que irse, pero prometieron volver otro
día. Pasaban las horas. Se hacía tarde
y el lobito seguía durmiendo.
De pronto empezó a sentir frío y
despertó. Se incorporó triste, porque
estaba solo y con un poco de susto,
porque había llegado la noche y no
se veía nada. Entonces decidió volver
a su casa. Cuando iba temeroso por el
camino aparecieron las mariposas blancas
que revoloteando a su alrededor lo
acompañaron hasta su destino.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Chitas que tengo suerte pa' algunas
cosas ! Vivo en un sexto piso con
ventanas a la calle. Miro para abajo
y me encuentro, justito bajo la
ventana de mi dormitorio, con dos
ciruelos en flor ; son de un color
rosado intenso. A la hora del cre-
púsculo toman un tono que ni digo
lo maravilloso que es. Pero eso no
es todo. Los rodean otros tres ciruelos
de los mismos. Más allá hay un
durazno en flor también, pero blanco.
Y como si esto fuera poco, corona esta
maravilla un aromo que casi no da
más. Si agrego las palmeritas, el pasto
y los abedules, ya no quiero más.
cosas ! Vivo en un sexto piso con
ventanas a la calle. Miro para abajo
y me encuentro, justito bajo la
ventana de mi dormitorio, con dos
ciruelos en flor ; son de un color
rosado intenso. A la hora del cre-
púsculo toman un tono que ni digo
lo maravilloso que es. Pero eso no
es todo. Los rodean otros tres ciruelos
de los mismos. Más allá hay un
durazno en flor también, pero blanco.
Y como si esto fuera poco, corona esta
maravilla un aromo que casi no da
más. Si agrego las palmeritas, el pasto
y los abedules, ya no quiero más.
martes, 21 de agosto de 2007
Al dar vuelta las páginas del cielo, subo y bajo
por los montes y los valles de mi vida, y desde
lo alto de los cerros veo en la explanada las
hojas que quedaron del pasado. Corro recordando
momentos. Remachando en silencio y con dulce
encanto historias ya vividas.
Se oyen como heraldos en batalla los tambores de
algún desconocido. Y llego a una laguna que es un
manto que tiende su agua hasta mi sombra y oigo
allá a lo lejos un rumor inesperado.
Solitario gime un tímido violín que dolido espera
el devenir de un nuevo día.
Y en el profundo silencio del recuerdo nace una
flor que se dobla por las fuerzas de la nada.
En este breve recorrer por un camino
guardo el secreto de mis sueños.
Nadie escucha mis latidos. Así sea.
Yo no quiero que interfieran mi destino.
por los montes y los valles de mi vida, y desde
lo alto de los cerros veo en la explanada las
hojas que quedaron del pasado. Corro recordando
momentos. Remachando en silencio y con dulce
encanto historias ya vividas.
Se oyen como heraldos en batalla los tambores de
algún desconocido. Y llego a una laguna que es un
manto que tiende su agua hasta mi sombra y oigo
allá a lo lejos un rumor inesperado.
Solitario gime un tímido violín que dolido espera
el devenir de un nuevo día.
Y en el profundo silencio del recuerdo nace una
flor que se dobla por las fuerzas de la nada.
En este breve recorrer por un camino
guardo el secreto de mis sueños.
Nadie escucha mis latidos. Así sea.
Yo no quiero que interfieran mi destino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)