En la hora de mis ardientes desvaríos
salta la sangre ahí en mis venas
y truenan los recuerdos de otros tiempos.
Grito por la paz de mis anhelos.
Soy un borracho que se embriaga
con la luna.
Me pierdo en los caminos de los cerros
en busca de la luz que está en la cima.
Son los bosques mis amigos
y el agua mi alimento,
Me cansa el caminar,
pero soy feliz con la endorfina.
Dirán: ¡Cuanto ha aprendido!
Si. Mucho....
viernes, 9 de noviembre de 2007
viernes, 26 de octubre de 2007
Cine
Entre otras cosas oí el comentario de Héctor
Véliz Meza respecto del libro: "Infame", y me
tincó ir a ver la película. En buena hora. Si les
gustó "Capote" basada en: "A Sangre Fría" de
Truman Capote lo entiendo. Bueno, "Infame"
es más. Excelente actuación de todos los actores
además.
Se las recomiendo.
Véliz Meza respecto del libro: "Infame", y me
tincó ir a ver la película. En buena hora. Si les
gustó "Capote" basada en: "A Sangre Fría" de
Truman Capote lo entiendo. Bueno, "Infame"
es más. Excelente actuación de todos los actores
además.
Se las recomiendo.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
PENSANDO EN DANIELA ( 6 años )
Había una vez un lobito chiquito y
juguetón que salió a pasear en una
tarde muy llena de sol. Se fue al
bosque. Le gustaba andar por esos
caminos marcados por hileras de
añosos árboles. Encontró muchas cosas
hermosas: plantas chiquitas, otras gran-
des, arbustos, enredaderas, lianas, flores
de todos colores, nidos de pajaritos que
piaban esperando su alimento, avecillas
que volaban e iban a posarse en las
copas de los árboles y varios otros ani-
malitos.
Estaba tan contento el lobito que saltaba,
corría y cantaba rondas que había apren-
dido antes. En su caminar por el bosque
pensó en buscar mariposas, pero quería
que fueran de un solo color. Se encontró
con unas blancas y les empezó a contar
de aventuras que tenía con amigos de
otros bosques, y les dijo de los sustos
que pasaba cuando venía un cazador. Me
he escondido muchas veces entre medio
de las hierbas y, también, he corrido
hasta mi casa llamando a mi mamá.
Terminado su relato y ya cansado se
recostó sobre el pasto y se durmió. En
sus sueños vió unas nubes que bajaban
desde el cielo. Extrañas en sus formas
y de brillantes colores. Su sorpresa fue
muy grande cuando en medio de sus
sueños lo rodearon duendecitos invitán-
dolo a jugar. Sintió como que se paraba
de un salto y caía sobre una nube que
parecía estar hecha de espuma. Los
duendes lo siguieron y todos se reían
al saltar sobre las nubes. Así estuvieron
largo rato. Los nuevos amigos tenían
que irse, pero prometieron volver otro
día. Pasaban las horas. Se hacía tarde
y el lobito seguía durmiendo.
De pronto empezó a sentir frío y
despertó. Se incorporó triste, porque
estaba solo y con un poco de susto,
porque había llegado la noche y no
se veía nada. Entonces decidió volver
a su casa. Cuando iba temeroso por el
camino aparecieron las mariposas blancas
que revoloteando a su alrededor lo
acompañaron hasta su destino.
juguetón que salió a pasear en una
tarde muy llena de sol. Se fue al
bosque. Le gustaba andar por esos
caminos marcados por hileras de
añosos árboles. Encontró muchas cosas
hermosas: plantas chiquitas, otras gran-
des, arbustos, enredaderas, lianas, flores
de todos colores, nidos de pajaritos que
piaban esperando su alimento, avecillas
que volaban e iban a posarse en las
copas de los árboles y varios otros ani-
malitos.
Estaba tan contento el lobito que saltaba,
corría y cantaba rondas que había apren-
dido antes. En su caminar por el bosque
pensó en buscar mariposas, pero quería
que fueran de un solo color. Se encontró
con unas blancas y les empezó a contar
de aventuras que tenía con amigos de
otros bosques, y les dijo de los sustos
que pasaba cuando venía un cazador. Me
he escondido muchas veces entre medio
de las hierbas y, también, he corrido
hasta mi casa llamando a mi mamá.
Terminado su relato y ya cansado se
recostó sobre el pasto y se durmió. En
sus sueños vió unas nubes que bajaban
desde el cielo. Extrañas en sus formas
y de brillantes colores. Su sorpresa fue
muy grande cuando en medio de sus
sueños lo rodearon duendecitos invitán-
dolo a jugar. Sintió como que se paraba
de un salto y caía sobre una nube que
parecía estar hecha de espuma. Los
duendes lo siguieron y todos se reían
al saltar sobre las nubes. Así estuvieron
largo rato. Los nuevos amigos tenían
que irse, pero prometieron volver otro
día. Pasaban las horas. Se hacía tarde
y el lobito seguía durmiendo.
De pronto empezó a sentir frío y
despertó. Se incorporó triste, porque
estaba solo y con un poco de susto,
porque había llegado la noche y no
se veía nada. Entonces decidió volver
a su casa. Cuando iba temeroso por el
camino aparecieron las mariposas blancas
que revoloteando a su alrededor lo
acompañaron hasta su destino.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Chitas que tengo suerte pa' algunas
cosas ! Vivo en un sexto piso con
ventanas a la calle. Miro para abajo
y me encuentro, justito bajo la
ventana de mi dormitorio, con dos
ciruelos en flor ; son de un color
rosado intenso. A la hora del cre-
púsculo toman un tono que ni digo
lo maravilloso que es. Pero eso no
es todo. Los rodean otros tres ciruelos
de los mismos. Más allá hay un
durazno en flor también, pero blanco.
Y como si esto fuera poco, corona esta
maravilla un aromo que casi no da
más. Si agrego las palmeritas, el pasto
y los abedules, ya no quiero más.
cosas ! Vivo en un sexto piso con
ventanas a la calle. Miro para abajo
y me encuentro, justito bajo la
ventana de mi dormitorio, con dos
ciruelos en flor ; son de un color
rosado intenso. A la hora del cre-
púsculo toman un tono que ni digo
lo maravilloso que es. Pero eso no
es todo. Los rodean otros tres ciruelos
de los mismos. Más allá hay un
durazno en flor también, pero blanco.
Y como si esto fuera poco, corona esta
maravilla un aromo que casi no da
más. Si agrego las palmeritas, el pasto
y los abedules, ya no quiero más.
martes, 21 de agosto de 2007
Al dar vuelta las páginas del cielo, subo y bajo
por los montes y los valles de mi vida, y desde
lo alto de los cerros veo en la explanada las
hojas que quedaron del pasado. Corro recordando
momentos. Remachando en silencio y con dulce
encanto historias ya vividas.
Se oyen como heraldos en batalla los tambores de
algún desconocido. Y llego a una laguna que es un
manto que tiende su agua hasta mi sombra y oigo
allá a lo lejos un rumor inesperado.
Solitario gime un tímido violín que dolido espera
el devenir de un nuevo día.
Y en el profundo silencio del recuerdo nace una
flor que se dobla por las fuerzas de la nada.
En este breve recorrer por un camino
guardo el secreto de mis sueños.
Nadie escucha mis latidos. Así sea.
Yo no quiero que interfieran mi destino.
por los montes y los valles de mi vida, y desde
lo alto de los cerros veo en la explanada las
hojas que quedaron del pasado. Corro recordando
momentos. Remachando en silencio y con dulce
encanto historias ya vividas.
Se oyen como heraldos en batalla los tambores de
algún desconocido. Y llego a una laguna que es un
manto que tiende su agua hasta mi sombra y oigo
allá a lo lejos un rumor inesperado.
Solitario gime un tímido violín que dolido espera
el devenir de un nuevo día.
Y en el profundo silencio del recuerdo nace una
flor que se dobla por las fuerzas de la nada.
En este breve recorrer por un camino
guardo el secreto de mis sueños.
Nadie escucha mis latidos. Así sea.
Yo no quiero que interfieran mi destino.
viernes, 27 de julio de 2007
NAVIDAD
¡ Como me gustaría volver a la infancia
y que usted fuera el Viejito Pascual !
Yo esperaría tan ansioso su llegada.
Me habían dicho que si no estaba dormido
se iba a llevar los juguetes que yo le
había encargado. ¿ Qué hacer? yo también
quería darle las gracias. Quería conversar
con el viejito. Había estado toda la tarde
en el patio de mi casa esperando que
obscureciera, porque yo sabía que venía
sentado en una estrella gigante que tenía
una cola como de cometa. ¡Que grande era !
El viejito volaba muy ligero para alcanzar
a dar a todos los niños lo que le habían
encargado. Cuando me di cuenta que venía
hacia mi casa y que no podía estar despierto,
corrí a buscar a mi hermanita chica, la
pesqué de las trenzas y la arrastré hasta
su cama, yo me fuí a la mía y me puse a
roncar como lo hace mi abuelo. Cuando
salió de nuestro cuarto y ya se iba; nos
levantamos para ver qué nos había dejado.
En eso estábamos cuando me acordé
que él viajaba en una estrella muy grande
y muy brillante; corrí al patio para verlo,
pero ya iba muy lejos.
¡ Como me gustaría volver a la infancia
y que usted fuera el Viejito Pascual!
y que usted fuera el Viejito Pascual !
Yo esperaría tan ansioso su llegada.
Me habían dicho que si no estaba dormido
se iba a llevar los juguetes que yo le
había encargado. ¿ Qué hacer? yo también
quería darle las gracias. Quería conversar
con el viejito. Había estado toda la tarde
en el patio de mi casa esperando que
obscureciera, porque yo sabía que venía
sentado en una estrella gigante que tenía
una cola como de cometa. ¡Que grande era !
El viejito volaba muy ligero para alcanzar
a dar a todos los niños lo que le habían
encargado. Cuando me di cuenta que venía
hacia mi casa y que no podía estar despierto,
corrí a buscar a mi hermanita chica, la
pesqué de las trenzas y la arrastré hasta
su cama, yo me fuí a la mía y me puse a
roncar como lo hace mi abuelo. Cuando
salió de nuestro cuarto y ya se iba; nos
levantamos para ver qué nos había dejado.
En eso estábamos cuando me acordé
que él viajaba en una estrella muy grande
y muy brillante; corrí al patio para verlo,
pero ya iba muy lejos.
¡ Como me gustaría volver a la infancia
y que usted fuera el Viejito Pascual!
domingo, 8 de julio de 2007
Eran las dos de la mañana y una intensa luz
bañaba mi terraza. ¿De dónde venía ese fulgor?
...Salí. Ahí estaba la luna redonda, inmensa y
coqueta.
Como poseída por ese reflejo del cielo empecé
a recordar mi viaje al fondo del mar en un
pequeño submarino y, por otro extremo, mi
viaje a las estrellas.
Volví a ver los pececillos junto a las ventanillas;
más allá los corales celestes, verdes, rosados y
amarillos. Y las algas bailando al son del vaivén
de las aguas.
Parece que entonces me dormí un rato y cuando
desperté estaba en medio de los astros. Las
estrellas, los planetas y también la luna al alcance
de mi mano.
Salí de mi nave y Oh!!!! La ingravidez. Flotaba.
El aire era distinto. Respiraba paz y fantasía.
Cuando todo era grandioso empezó a llegar
la sombra. Pero llena de alegría por aquel
recuerdo resolví volver a mi cama.
bañaba mi terraza. ¿De dónde venía ese fulgor?
...Salí. Ahí estaba la luna redonda, inmensa y
coqueta.
Como poseída por ese reflejo del cielo empecé
a recordar mi viaje al fondo del mar en un
pequeño submarino y, por otro extremo, mi
viaje a las estrellas.
Volví a ver los pececillos junto a las ventanillas;
más allá los corales celestes, verdes, rosados y
amarillos. Y las algas bailando al son del vaivén
de las aguas.
Parece que entonces me dormí un rato y cuando
desperté estaba en medio de los astros. Las
estrellas, los planetas y también la luna al alcance
de mi mano.
Salí de mi nave y Oh!!!! La ingravidez. Flotaba.
El aire era distinto. Respiraba paz y fantasía.
Cuando todo era grandioso empezó a llegar
la sombra. Pero llena de alegría por aquel
recuerdo resolví volver a mi cama.
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